¿Cómo Identificar el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad)? Guía DSM-V.

Boy with Paper Airplane in Classroom with Classmates --- Image by © Adriane Moll/zefa/Corbis

El TDAH, mejor conocido como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, es una disfunción de origen neurobiológico que está caracterizado por la presencia persistente de Inatención (Actividad errante, carente de persistencia, dificultad para mantener el enfoque, falta de comprensión) y/o Hiperactividad (Actividad motora excesiva cuando no es apropiado o movimientos excesivos en niños. En adultos se manifiesta como agitación extrema) Impulsividad (Acciones precipitadas sin evaluar previamente el potencial daño para el individuo, acciones que reflejan el deseo de recompensas inmediatas o dificultad para retrasar la gratificación) siempre y cuando esta interfiera en su funcionamiento y/o desarrollo de actividades sociales y académicas/laborales.

Son variadas las posibles causas que influyen en el surgimiento del TDAH en el niño: Como los factores perinatales (Aquellos relacionados con el embarazo, el parto y los primeros meses de vida del bebé) que puedan surgir producto del consumo de tabaco, alcohol u otro incidente en este periodo. Sin embargo, la causa principal es la herencia genética, ya que cerca del 44% de los casos tienen una madre o un padre con diagnosis de hiperactividad.

Ver: Fases del Desarrollo Psicológico según Margaret Mahler

El TDAH, es una de las mayores preocupaciones en cuanto a Trastornos en el Desarrollo Infantil, ya que con un 6.9% de presencia de esta enfermedad en la infancia, si no es detectado a tiempo, hay un alto porcentaje de que esta sintomatología se mantenga en la adultez y genere otros efectos adversos como depresión, baja autoestima, bajo rendimiento académico y bajo desempeño laboral.

La principal dificultad al momento de detectarla, es que hay un gran número de trastornos cuya sintomatología es muy similar al TDAH, generando confusión en su diagnóstico, tales como: trastornos del aprendizaje, de conducta, de ansiedad y afectivos (depresión, ansiedad generalizada, trastorno obsesivo compulsivo) y patologías como hipertiroidismo, epilepsia, entre otros.

El TDAH puede presentarse combinado (Inatención con Hiperactividad-Impulsividad), siendo este el de mayor frecuencia. Sin embargo, un 40% de los niños con este trastorno, presentan sólo Inatención y en un porcentaje muy pequeño, están los niños que sólo presentan Impulsividad.

Véase: ¿Cómo identificar el Autismo? Guía DSM V

Para detectarla a nivel clínico y así evitar confusión con otros trastornos del desarrollo infantil e incluso, de la conducta normalmente inquieta que todo niño manifiesta, será importante reseñar los criterios que usa el DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales).

Es importante destacar, que tanto para Inatención como para Hiperactividad-Impulsividad, estos síntomas deben: presentarse durante mínimo 6 meses en un grado que no concuerde con su desarrollo, iniciar antes de los 12 años de edad, interferir con su funcionamiento y desarrollo o reducir la calidad de los mismos y deben manifestarse en al menos 2 o más contextos (colegio, casa, trabajo, amigos, familia, etc).

Inatención.

Deben manifestarse con frecuencia al menos 6 de los siguientes síntomas en los niños y mínimo 5 síntomas en adultos a partir de los 17 años de edad:

1.- Fallan en prestar la debida atención a detalles o cometen errores en tareas escolares, en el trabajo u otras actividades.

2.- Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades recreativas.

3.- Cuando se les habla directamente, parece que no escucharan.

4.- Dificultad para seguir instrucciones y no terminan de hacer sus quehaceres, tareas o deberes laborales ya que se distraen con facilidad.

5.- Evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido.

6.- Pierde cosas necesarias para tareas o actividades.

7.- Se distrae con facilidad por estímulos externos.

8.- Olvida actividades cotidianas.

Ver: Niveles de Gravedad del Trastorno del Espectro del Autismo

Hiperactividad-Impulsividad.

Deben manifestarse con frecuencia al menos 6 de los siguientes síntomas en los niños y mínimo 5 síntomas en adultos a partir de los 17 años de edad:

1.- Juguetea o golpea las manos o los pies o se retuerce en el asiento.

2.- Se levanta en situaciones en que se espera se encuentre sentado.

3.- Corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado (El adultos a partir de los 17 años el equivalente es a mantenerse inquietos).

4.- Es incapaz de jugar u ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.

5.- Les es difícil mantenerse quietos durante un tiempo prolongado, actuando como si “lo impulsara un motor”.

6.- Hablan excesivamente.

7.- Responde inesperadamente o antes de haberle formulado la pregunta completamente, termina frases de otros, etc.

8.- Se les dificulta esperar su turno (en una fila o cola, etc).

9.- Interrumpe o se inmiscuye con otros sin pedir autorización.

Tomar en cuenta esta caracterización que da el DSM-V para diagnosticar el TDAH es importante, ya que nos elimina la confusión que podamos tener respecto a otros trastornos en la infancia y al detectarlo a tiempo, podremos iniciar su adecuado tratamiento. Entre estos, destaca el farmacológico en conjunto con psicoterapia infantil y psicoeducación a padres y maestros para afrontar con éxito la problemática y así evitar el surgimiento de trastornos secundarios al llegar a la adultez.

Ver Artículo Relacionado: Los 10 Elementos de Toda Psicoterapia Infantil Exitosa.

Con el alto porcentaje que influye la herencia genética para el surgimiento del TDAH en el niño, hasta ahora como medidas de prevención, sólo destaca atender el período perinatal, por lo que se sugiere mantener una alimentación sana y equilibrada durante el embarazo y primeros meses del bebé, limitando el consumo de tabaco y alcohol, etc. Durante la infancia, lo sugerible es hacerle un seguimiento al desarrollo esperado del niño y mucha comunicación con sus maestros a fin de detectar signos que indiquen la presencia del trastorno y de ser así, iniciar cuanto antes la asesoría psicológica tanto para el niño como para los padres.

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Ψ Francisco Valero.

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