El Proceso Emocional Describiendo Mis Emociones

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El Proceso Emocional. Mitos y Verdades de las Emociones. 

Durante el día experimentamos una gran variedad de emociones que vienen determinadas en primer lugar, por el hecho o evento actual que activa la emoción y en segundo lugar, por la conexión que hacemos entre este evento actual y nuestras experiencias de vida, expectativas e incluso, por el contexto social y cultural en la cual estamos inmersos.

Tomando en consideración que la aceptación o rechazo de estas aseveraciones respecto a las emociones varía según la cultura y el contexto social y personal, le invito a que sea usted quien determine la veracidad de cada expresión.

Mito 1.- Ante Cada Situación sólo hay Una Manera Correcta de Sentirse.

Ciertamente existen maneras socialmente aceptadas de reaccionar ante determinados eventos. Ante un éxito logrado es usual que tengamos deseos de compartirlo con nuestros seres queridos y manifestemos alegría constantemente, contrariamente a la tristeza, dolor y rabia en caso de experimentar una derrota o ante la muerte de un ser querido como un padre. Sin embargo, no siempre es así, ya que las experiencias de vida previas y el contexto social influyen en como reaccionamos. Continuando el ejemplo de la muerte de un padre, es posible que observes que el hijo mayor se encuentra con fortaleza enfocándose en apoyar emocionalmente a su madre, asumiendo los aspectos económicos y legales derivados de su pérdida familiar, atendiendo a familiares y conocidos en los distintos ritos funerarios, explicándole a sus hermanos menores lo sucedido, etc. Si es así, podrías pensar que este hijo es muy fuerte emocionalmente, es insensible o no quería a su padre. Sin embargo, lo más probable es que haya sentido necesidad de bloquear sus emociones ya que considera que hay otras personas que dependen enteramente de él y si este hijo mayor expresa con libertad sus emociones, sus familiares ahora dependientes de él se sentirían abandonados y con muchas dudas respecto al futuro inmediato.

Mito 2.- Si Los Otros me Ven Mal, es porque Soy Débil.

Muchas veces consideramos que si los demás nos ven fuertes emocionalmente, seremos dignos de admiración y confianza, lo cual nos ayudará a lograr más éxitos sociales, académicos y laborales. Esto de cierta manera es así, sin embargo muchas veces esta fortalece externa que presentamos es una máscara que busca encubrir nuestra sensibilidad y las heridas emocionales que hemos tenido. Por lo que esta máscara, más que fortalecernos, lo que hace es mantenernos resquebrajados por dentro ya que no nos permitimos explorar y comprender los eventos emocionales que nos han lastimado para poder superarlas. Las personas que consideramos exitosas en la vida, han pasado muchas pruebas y mucho dolor en su proceso hacia el éxito. Pruebas que han fortalecido su carácter y determinación para continuar, les han confrontado con sus verdaderos valores y les han permitido liberar su dolor al valorar más su presente y a sus seres queridos. Generando de esta manera, admiración entre los suyos ya que se identifican con un individuo real, que sufre y llora como todos pero que logra extraer la fuerza para levantarse y continuar su camino.

Mito 3.- Los sentimientos negativos son malos y destructivos.

Sin duda, mantener tus sentimientos negativos por mucho tiempo, generará efectos adversos en tu vida y en la vida de las personas que te rodean. Si hay mucho resentimiento e ira en tu interior, podrías manifestarlo continuamente en el mal trato hacia tu familia y amistades cercanas, alejándolos emocionalmente de ti y produciendo problemas orgánicos como acidez y dolores estomacales por tanta ira contenida. Si al contrario, usas esa ira derivada de tus fracasos y derrotas como impulso para replantearte lo hecho previamente y mejorar, lograrás una vida más productiva y saludable. Líderes como Simón Bolívar, tuvieron muchas derrotas en los comienzos de su carrera, siendo derrotado en sus primeras 17 batallas como líder del ejército venezolano y aun así, Bolívar no permitió que sus emociones y sentimientos negativos derivados de estas derrotas se apoderarán de él por mucho tiempo, logrando mejorar continuamente al punto de ser el Libertador de 5 naciones suramericanas y un gran influenciador de quien aún se mantienen vigentes sus valores de Libertad y Unidad Latinoamericana. Quienes poseen un alto nivel de inteligencia emocional, tienen una capacidad superior a otras personas de usar sus emociones para un uso más eficiente de las mismas.

Mito 4.- Perdería el control de mí mismo si soy emotivo.

A medida que comenzamos a reconectarnos con nuestras emociones, podemos sentir que florecen o se manifiestan aspectos nuestros que consideramos que no existían o que se encontraban muertos. Una vez inicia el proceso de reconectarnos con nuestras emociones, nos sentiremos abrumados de la variedad e intensidad de tantos sentimientos y emociones que teníamos tiempo sin experimentar, pero con el tiempo, haciendo una adecuada identificación de nuestras  emociones  con aquellos eventos externos e internos que las generan, dirigiéndolas hacia un uso adecuado, comprendiendo nuestros procesos emocionales y desarrollando la capacidad para gestionar y regular eficientemente nuestras emociones, aumentaremos notablemente nuestra inteligencia emocional y así facilitaremos el éxito en lo que deseamos ya que lograremos un mayor control sobre nuestras emociones y nuestras decisiones.

Mito 5.- Las emociones se expresan sin ningún motivo.

Recuerdo un cliente que en su primera consulta me indicó como algo casual y “sin ninguna relación con su motivo de consulta”, que ella lloraba sin razón aparente desde hace 2 años. Podría estar en la universidad o en su casa y sin la presencia consciente de algún evento externo desencadenante de esta emoción, comenzar a llorar ininterrumpidamente hasta agotarse físicamente. Explorando inmediatamente este curioso hecho, se logró acceder al momento exacto en la cual hace 2 años comenzó a experimentar su tristeza y el motivo o detonante actual que libró esta emoción. Ciertamente, el cliente había bloqueado inconscientemente el dolor que había sentido en su momento para poder sentirse mejor consigo misma y “avanzar” en su vida. Sin embargo, su dolor era tan grande que aun bloqueándolo, olvidándolo y evitándolo, no logró sentirse realmente bien consigo misma. De lo cual podemos extraer, que toda emoción tiene un motivo, un causante. Puede ser que este motivo sea externo (producido por un acontecimiento que vivimos) o interno (producido por nuestros pensamientos), esté consciente para nosotros o este inconsciente y oculto, pertenezca a nuestra actualidad o incluso arrastremos este motivo desde nuestra infancia, pero lo cierto es que el motivo siempre está presente y es preciso determinarlo para poder comprender lo que sentimos y fortalecernos en el proceso de curación, no en el proceso de evitación.

Podemos observar que estas expresiones comúnmente aceptadas sobre las emociones, están más sintonizadas con un Ideal de Fortaleza que no representa la naturaleza humana. Inhibir y bloquear nuestras emociones, más que fortalecernos, fragmentan nuestro Ser y nos hace débiles emocional y socialmente. Aprender a equilibrar nuestras emociones al fortalecer nuestra Inteligencia Emocional, es lo que nos permitirá sentirnos más libres y completos con nosotros mismos y quienes nos rodean.

Por lo general, consideramos que las emociones que experimentamos se presentan inesperadamente y que no tenemos ningún control sobre lo que sentimos, el cómo lo sentimos y mucho menos sobre el cómo reaccionamos a nuestras emociones. Mantener esta concepción sobre las emociones, permitimos que sean las emociones quienes controlen nuestras acciones, nuestras relaciones y nuestra vida.

Aun cuando no estemos conscientes del cómo experimentamos nuestras emociones, lo cierto es que si existe un proceso generado antes de la reacción conductual que manifestamos. Este proceso, si bien no podemos controlarlo del todo, al menos al comprenderlo, podremos recuperar un mayor control de nuestras reacciones y emociones que experimentamos.

Proceso de Generación de Nuestras Emociones

A.- Evento Desencadenante.

Todo proceso emocional comienza ante la presencia de un evento desencadenante, el cual puede ser interno (pensar en el daño que una persona nos hizo en el pasado, al visualizarnos alcanzando las metas propuestas, etc) o externo (recibir una llamada de una entrañable amistad, ganar un partido deportivo, ser ascendidos en el trabajo, graduarnos, etc). Igualmente una emoción puede desencadenar otra emoción. Por ejemplo, al perder un juego deportivo podemos sentir rabia porque era nuestro objetivo ganarlo y posteriormente esto desencadenar vergüenza y sentimiento de humillación al pensar en que las demás personas nos rechazarán por no haber sido victoriosos, etc.

B.- Interpretación del Evento.

El evento desencadenante de por sí, no genera la emoción hasta que esta es procesada cognitivamente por nosotros y se asocien a nuestros pensamientos, expectativas, experiencias de vida, logros, fracasos vividos, la sensación que tenemos de apoyo de familiares y seres cercanos, nuestros objetivos planteados o la falta de estos, etc. Por lo tanto, Es la interpretación interna que nosotros le damos al Evento Desencadenante lo que producirá el siguiente nivel de este proceso.

C.- Manifestación de la Emoción.

Este nivel es interno e incluye varios elementos.

C.1.- Cambios Corporales. Asociados al tipo de emoción que se manifestará por la interpretación que le dimos al evento desencadenante, podremos sentir variados cambios corporales, tales como: ensanchamiento de venas y arterias, cambios faciales, aceleración o enlentecimiento del ritmo cardíaco, aumento o disminución de la temperatura corporal, tensión o relajación muscular, etc.

C.2.- Cambios Neuroquímicos en el Cerebro. Se liberan químicos a nivel neuronal asociados a la emoción específica. Ejemplo, ante una situación de peligro, el cuerpo genera una hormona llamada adrenalina, la cual prepara al individuo para la lucha o la huida.

C.3.- Las Emociones se Sienten. Es fundamental que podamos sentirnos en conexión con nuestro cuerpo para poder sentir los cambios corporales que la emoción a expresar genera en nosotros y así poder reaccionar adecuadamente. Este elemento del proceso es fundamental para aumentar nuestra inteligencia emocional y regular nuestras emociones.

C.4.- Acciones Urgentes que Demandan la Acción. Este elemento implica la urgencia a actuar ante los cambios corporales y químicos que estamos sintiendo y que forma parte de la emoción, más no es la acción o conducta que realizaremos. Ya que aún en este punto podremos inhibir o liberar la conducta afín a la emoción en proceso.

       

D.- Expresión de la Emoción.

Esta es la fase donde usualmente nos percatamos de la emoción en nosotros y en otras personas. Incluye nuestros gestos faciales, nuestro lenguaje corporal, las palabras y el tono que usamos, la acción física y visible de expresión perteneciente a la emoción etc. Esta fases importante ya que de acuerdo a la manera que nosotros o la otra persona exprese su emoción, se retroalimentarán las fases anteriores y se establecerá un ciclo de emisión respuesta entre los individuos involucrados en el intercambio emocional. Hay que reseñar que en esta fase influye mucho la cultura y el contexto ya que una misma expresión emocional puede implicar emociones muy distintas. De aquí la importancia de mantener un elevado nivel de inteligencia emocional, ya que entre las habilidades que la componen se encuentra el identificar y regular nuestras emociones y en y los demás.

E.- Nombrar la Emoción.

Parece una fase de poca importancia pero lo cierto es que por lo general pasamos del evento desencadenante de la emoción a la acción de manera tan rápida e intensa que no meditamos que emoción sentimos o el por qué la sentimos, dando paso como consecuencia a emociones secundarias que encubren la verdadera naturaleza dela emoción primaria a expresar, dificultando por lo tanto, la regulación de esta emoción y la generación de acciones impulsivas y de poca reflexión.

F.- Efectos Secundarios y Evento Desencadenante 2.

Dado que el fin de la emoción es comunicar lo que sentimos, la manera en que la expresamos generará un nuevo evento desencadenante en el otro individuo, produciéndose un ritmo cíclico positivo o negativo de acuerdo a la intensidad de las emociones que desean manifestarse y al nivel de inteligencia emocional de los involucrados.

Lo anteriormente expuesto nos permite resaltar la importancia de conectar nuestros pensamientos con nuestras emociones y nuestro cuerpo de manera que podamos equilibrar nuestras emociones, elevando nuestro nivel de inteligencia emocional y estableciendo relaciones sociales proactivas que nos permitan una vida saludable y feliz.

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Ψ Frank Valero.

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